Yo se que tengo mi blog muy abandonado, no puedo evitarlo, este pinche twitter absorbe todas y cada una de las estupideces que se maquilan en mi cerebro y realmente queda muy poco que plasmar aquí, pero han pasado cosas, cambios importantes y crecimiento personal que no puedo dejar pasar desapercibido.
No soy el tipo de persona que hace propósitos de año nuevo, pero este año hice una pequeña excepción: Me prometí a mi mismo que me iba a poner las pilas con el ejercicio, ya que me estaba poniendo muy marranito, y que iba a comprar casa por fin. Con el ejercicio ahí la llevo, digo, no tendré el cuerpo de Adonis, pero al menos la panza ha chingado oficialmente a su madre y estoy volviendo a hacerme de buenos hábitos, o al menos mejores que antes. Y con la casa, que es lo que me ocupa en esta ocasión, el proceso ha sido más largo, tedioso, intimidante y excesivamente demandante.
La historia de las mudanzas comenzó hace 8 años, cuando me encontraba sacando cuentas y deduciendo que 4 o 5 idas al motel en el mes, equivalía más o menos lo de una renta de un depa chiquito, así que aproveché que el Perilos acababa de embarazar a su novia y se disponía a casarse con ella y mudarse, y me quedé con el depa que rentaba. Era un depa chiquito, en buena zona y con mucho potencial, porque además de que ya no pagaría por evento en el Riazor, ahora tenía un nidito de amor permanente, donde además podía ir amueblando y teniendo como escape o "búsqueda de mi propio espacio" como lo manejé en su momento.
Después de un par de años, renté junto con el Señor Carnicero un depa de gente grande, fresón, en una mejor zona y muy amplio y nos mudamos juntos ahí, llevando yo la mayoría de los muebles que previamente había comprado para el nidito de amor. En ese depa estuvimos un año, hasta que el Tejón hizo su aparición y lo invité a venirse al depa, ya que tenía 3 recámaras grandes, y de esa manera compartíamos los gastos, ya que era una renta un poco alta, y así pasaron 3 años más en los que estuvimos los 3.
Después de algunas diferencias irreconcilliables con el Señor Carnicero, decidí dar un paso al costado y buscar otro depa por mi cuenta, ya que me cagaba que su familia fuera a visitarlo y se quedaran días o semanas ahí, era una gueva. Se lo hice saber al Tejón y de volada me dijo que se iba conmigo y que buscáramos algo. Así fue como dimos con la ya famosa Leonera, que luego de 2 años de sacarle todo el jugo posible decidí por fin dejarme de pendejadas y empezar a vivir como la gente.
A finales del año pasado comencé a planearlo todo, a buscar una casa decente para invertir los ahorritos de toda la vida y por fin tener algo propio, así que fueron 4 o 5 meses de buscar casi todos los días en las calles, en Internet, en inmobiliarias hasta que di con el, con el depa que por fin después de trámites burocráticos con el banco, ya que estaba hipotecado, y después de una larga espera, ese depa que una vez vi y me enamoró, ahora es mío.
Llevo casi dos meses trabajando prácticamente todos los días ahí, arreglándolo a mi gusto, remodelando, pintando, cambiando ventanas, pisos, closets, baños, detallando y cuando creí que no podía estar ya más gastado, que me acuerdo del pequeño detalle que le regalé los muebles de la leonera al Tejón y que tenía que empezar a amueblar desde ceros, y aunque ha sido divertido, ya que he descubierto nuevas facetas doñescas en mi personalidad que serán tema de otro post, pues los ahorritos se han ido volando y las tarjetas están ya hasta el tope. Es por eso compañeros y compañeras, que con gusto y orgullo les digo que ya hay nueva Leonera, este fin de semana termino con los últimos arreglos y ya prácticamente está todo amueblado y listo para sus respectivas inauguraciones.
La neta estoy contento, siento que he dado un paso importante en mi vida, ya que la mayoría de la gente hace esto cuando está irremediablemente comprometido para casarse o vivir en pareja, y con planes familiares en puerta y yo lo hice con mi status actual, que es soltero, joven, con energía, sin compromisos ni planes más que vivir cada día agusto en mi casita. Ahora por primera vez voy a vivir solo y mi alma, sin roomies ni perro que me ladre y eso me tiene emocionado, ya que no tendré que compartir espacio ni oxígeno con nadie. Podré encerrarme en mi cueva y no salir más que para abrirle la puerta al chavo de las pizzas. A lo mejor no es tan importante y mucha gente lo hace con la mano en la cintura, pero para mi si es big deal, porque tenía mucho tiempo ahorrando y visualizando este momento que por fin lo veo cristalizado.











